El Recordar21 de 22
Capítulo 21 · 1 min

El umbral del silencio

Todo lo escrito hasta aquí fue un intento de mi alma por recordarse a sí misma. Cada capítulo, una mirada hacia un espejo distinto: el amor, la inocencia, el vacío, la respiración, el silencio, la fe. Cada uno reveló una parte del mismo misterio, que la vida no se entiende, se habita; que la verdad no se busca, se recuerda.

El amor mostró el vínculo invisible que une a todos los seres. El vacío enseñó que la plenitud nace de lo que no tiene forma. La inocencia recordó el origen, donde nada falta porque nada se desea. La respiración unió lo invisible con lo tangible. Y el silencio… el silencio reveló que Dios también habla sin palabras.

Todo el recorrido fue preparación; un tejido de símbolos, intuiciones y revelaciones que desembocan en un punto de quietud. Un lugar donde ya no hay necesidad de explicar, solo de ser.

Llegado este instante, el pensamiento se inclina ante la experiencia. El alma, después de hablar, decide escuchar. Y en esa escucha comienza otra historia, no contada desde la razón, sino desde la vivencia. A partir de aquí, el lector está solo con su propio reflejo. El camino continúa, pero ya no en las palabras, sino en la sombra del árbol donde el silencio aguarda.

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